Manuela Nogales Danza. Silencio y Ruido.

Silencio & Ruido es una pieza enmarcada en el proyecto conmemorativo MANUELA NOGALES DANZA. 20 AÑOS.

.Hay una memoria y hay un olvido y hay una creencia de que no son entidades en sí mismas sino que comparten trayectorias. Vinculadas al olvido hay oscurecidas sombras de fatalidad, pero las artes de lo efímero lo son voluntariamente, contienen en sí mismas el dispositivo que llevará a sus creaciones a la nada. Son arquitecturas provisionales, monumentos destinados a enterrarse, inscripciones que se borran, pasos de lo visible a lo invisible, actos de memoria donde el momento de la desaparición es esencial. Entonces hay una celebración de la pérdida.

En la libertad de la soledad se pueden comunicar experiencias de una singular intensidad. Espacios solitarios que atraviesan el espectro que va del silencio al sonido para ahondar en la búsqueda sonido-movimiento, y en especial en la exploración de la voz cantada en escena como un camino coreográfico. Entonces, sonido y silencio van a ser lo mismo. Eliminando la dualidad con la que estamos acostumbrados a percibir el mundo, el sonido deja de ser un obstáculo para el silencio y el silencio deja de ser una red protectora contra el sonido. Con la eliminación de esta dualidad cada movimiento y sonido tendrá su propio centro.

La voz como aire, danzando una coreografía que vibra en el espacio y toca a todo y todos a su paso. El movimiento con una transferencia de los detalles extraordinarios que tienen que ver con los colores de los sonidos, con sus ausencias, con la potencia o la sutileza con la que puede atravesarnos. Ambos conformando paisajes que escapan de la permanencia del cuerpo y del lenguaje. Creando un estado casi gaseoso y poroso: la pura voz, el nítido gesto, donde la mirada y la escucha toman tal forma que parecen acercarse al tacto. Voz que al igual que el cuerpo en la danza, excede y escapa de los significados literales
para adentrarse en esa casi tactilidad que provoca la multiplicidad de significados que abre y da sentidos por la manera en que pueden afectarnos. Cuerpos y sonidos, cuando se encuentran forman el número uno, pero al mismo tiempo, no se crea ninguna obstrucción entre una cosa y otra, son ellas mismas, y como cada una es ella misma, existe una pluralidad en el número uno. Se olvidan y se recuerdan, en un campo privilegiado de un retorno imposible, en el que el gesto no cesa de abrir instancias, en el que la cualidad del instante tiene que ver con la intensidad sensorial que lo habita, como acto de enunciación y de resplandor.

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